LAS MUJERES DECIMOS...

Encuentros de Lesbianas Feministas de América Latina y el Caribe y su paralelismo con la realidad del feminismo. Año 2007.

Fabiana Tuñez(Coordinadora general del proyecto La Casa del Encuentro)

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Medios de comunicación dirigidos a la comunidad lesbiana feminista de Latinoamérica: el compromiso de comunicar desde otra mirada. Año 2007.

Erika Montecinos              
Directora Rompiendo el Silencio.cl
www.rompiendoelsilencio.c
l 

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Cronología de las movilizaciones por las mujeres secuestradas  por las redes de Trata  con fines de Prostitución. Año 2007.

La Casa del Encuentro        

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POR LAS MUJERES DESAPARECIDAS EN DEMOCRACIA

Araceli Bellotta                  
Militante feminista               
Historiadora, periodista y escritora

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Ponencia para el Encuentro lésbico feminista                                          
Santiago de Chile Febrero 2007

Fabiana Tuñez  
(Argentina)
    

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Ponencia presentada en las Jornadas de ATEM. Año 2006. “Feminismo del Espacio Social”

Feminismo del Espacio Social
Fabiana Tuñez         

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Ponencia presentada en las Jornadas de ATEM. Año 2004.
“Violencia entre lesbianas”

Fabiana Tuñez (Coordinadora general del proyecto La Casa del Encuentro)

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Encuentros de Lesbianas Feministas de América Latina y el Caribe y su paralelismo con la realidad del feminismo.

 Fabiana Tuñez

 

...El feminismo es la linterna que muestra las sombras de las grandes ideas gestadas y desarrolladas sin las mujeres y en ocasiones a costa de ellas: democracia, desarrollo económico, bienestar, justicia …Las feministas empuñamos esa linterna con orgullo por ser la herencia de millones de mujeres que partiendo de la sumisión forzada y mientras eran atacadas, ridiculizadas y vilipendiadas, supieron construir una cultura, una ética y una ideología nueva y revolucionarias para enriquecer y democratizar el mundo”  Nuria Varela (*).

 

En América Latina y el Caribe, desde 1987, en el 4to. Encuentro Feminista de la región, realizado en México, el movimiento de lesbianas hace su 1er. Encuentro de Lesbianas Feministas de América Latina y el Caribe pasando por diferentes coyunturas.
En la década de los 90, herederas de las dos corrientes que atravesaron al feminismo en Argentina, así como en el resto del mundo, el feminismo de la diferencia y el de la igualdad, habían devenido en funcionarias, asesoras o miembras de ONGs (el de la Igualdad), y feministas de la denuncia permanente (el de la diferencia). La Conferencia de Beijing (1995), con el guiño de Naciones Unidas, fue la  puerta  para “planes para el desarrollo con perspectivas de género”, “derechos reproductivos”, “procreación responsable“, “derechos civiles” e “igualdad social entre los sexos”, “violencia intrafamiliar”, encajonando las antiguas consignas por el aborto, contra la violencia hacia las mujeres o los análisis que cuestionaran “demasiado” al capitalismo como sistema de opresión; a partir de allí el enfrentamiento abierto entre dos corrientes que se venían gestando: la Autonomía y la Institucionalidad.
Las institucionales, amparadas por gobiernos y grandes organizaciones, salieron triunfantes de esta batalla ideológica y política mientras nosotras, las autónomas, luego del Encuentro Feminista de Cartagena en 1996, cuando estalla la confrontación con la aparición de las expertas sobre las políticas de mujeres, sólo pudimos tratar de resistir al poder hegemónico de las instituciones y observar cómo se fueron reemplazando las políticas feministas por las políticas de género y la cooptación de los gobiernos hacia el interior de nuestro movimiento.
El sistema busca y reinventa maneras de filtrarse y lograr su objetivo.
Las mujeres, y más aún las lesbianas, debemos continuar siendo oprimidas, para que el sistema patriarcal capitalista pueda seguir gozando de sus privilegios.
¿Por qué pensar en lo diferente si es mejor ser iguales? preguntaban las compañeras, desde la institucionalidad.
Y nosotras, desde la autonomía, contestábamos ¡ser iguales significa que ya existe algo a quien parecernos!  La igualdad es parte de la teoría del desborde, las sobras del patriarcado capitalista.
Pero…  las “regalonas del patriarcado” como dice Margarita Pisano, se sentían felices con esas migajas que les regalaba el sistema, sin tomar conciencia que estaban siendo capturadas por el enemigo, para continuar con el dominio.
Hay una generación de sobrevivientes de esta batalla, somos las lesbianas feministas autónomas, y feministas autónomas  que fuimos viendo cómo las luchas históricas del feminismo se licuaban y vaciaban de contenido, en los espacios de género, el “neoliberalismo” (eufemismo utilizado por los que quieren hacernos creer que estamos ante una forma “nueva” del liberalismo) instalado en nuestro movimiento avanzaba aceleradamente, ¿pero nosotras hicimos todo lo que podíamos o nos inmovilizamos?, ¿fuimos responsables de la división de la autonomía?
Hoy tenemos analizar la existencia y convivencia de varias formas de autonomía e institucionalidad. ¿Pero estas categorías todavía tienen vigencia? ¿O es tiempo de una nueva definición?

Santiago de Chile, 2007 VII - Encuentro  de Lesbianas Feministas de América Latina y el Caribe

El Encuentro fue organizado por la EKIPA, una parte del Bloque Lésbico de Chile, integrado  por grupos y lesbianas feministas independientes, compuesto especialmente para organizar el encuentro.
Desde la consigna del Encuentro “PENSANDO AUTONOMÍAS DESDE UNA REBELDÍA CÓMPLICE”, sentíamos la alegría de poder seguir apostando a los encuentros como espacio de debate y profundización de las políticas en nuestra región. Más de doscientas lesbianas y lesbianas feministas nos dimos cita en Santiago de Chile. (1)
El Encuentro fue dividido en tres ejes de trabajo:
Historia del movimiento lésbico-feminista Latinoamericano y del Caribe;
Viejos y nuevos feminismos: de la Teoría a la Acción;
Rebeldías y Complicidades del movimiento: Sobre este eje La Casa del Encuentro fue invitada a presentar una ponencia que a continuación se transcribe.

Rebeldías y Complicidades del movimiento ¿Una utopía o desafío actual?
Introducción.
El sistema se apropió sistemáticamente de nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestra palabra y de nuestra historia invisibilizando nuestra existencia y oprimiéndonos.
Es el movimiento feminista el que permanentemente cuestiona el sistema, la norma de la heterosexualidad obligatoria, el sexismo, la opresión, la violencia y el orden establecido de injusticia, desigualdad, exclusión. El feminismo que parte del cuerpo y la historia de nuestros cuerpos oprimidos y violentados, en la búsqueda de la liberación sublevándose a los mandatos, para poder transformar la realidad cultural, social y política tratando de contribuir a la creación de una sociedad basada en otros valores éticos, políticos y culturales.
El capitalismo, el “neoliberalismo” y la globalización, como parte de un proceso que atravesó a todos los movimientos sociales, diluyendo, dividiendo el campo popular para profundizar un sistema de opresión, exclusión, marginación, violencia y hambre. Por un lado, nos hablaba de las bondades del individualismo mientras diseñaba un agrupamiento de los movimientos sociales para que terminaran siendo funcionales a sus intereses.
Yo quiero hablar sobre de qué forma nosotras como movimiento lésbico feminista también fuimos atravesadas en nuestras rebeldías y luchas y de qué forma algunos sectores fueron y son cómplices de esto, para poder hablar luego del movimiento que quisiera, cómo lo estoy intentando y con quiénes. Aclarando que la intención de mis pensamientos es sólo una forma de aportar al debate general  desde mi experiencia personal en el activismo lésbico feminista en Argentina y desde mi pertenencia a la Organización La Casa del Encuentro.
La trampa a la rebeldía.
Con la aparición de los derechos, de la igualdad y de la no discriminación, parecía que se abría dentro de la sociedad la brecha que nos permitiría a nosotras las lesbianas vivir en libertad. El sistema neoliberal, sexista, racista y héteropatriarcal busco asimilarnos, encorsetarnos dentro de las reglas de juego, para seguir explotándonos y seguir apropiándose de nuestras vidas.
Hoy la letra de la ley dice una cosa y la realidad otra ¿buscábamos las lesbianas feministas consolidar los modelos de estructuración propios del patriarcado? ¿Buscábamos asimilarnos a la familia tradicional? ¿Buscábamos un movimiento para que nos acepten como minorías sexuales? ¿Se consiguió erradicar la misoginia? ¿Se terminó la violencia hacia las mujeres? ¿Se terminó la opresión, la violencia y la invisibilización hacia las lesbianas? Seguramente y en lo personal considero que no.
En primer lugar porque como lesbiana considero formar parte de esa gran mayoría de mujeres oprimidas y excluidas. Y en segundo lugar porque no me identifico como gay, ni queer. Soy mujer y soy lesbiana, esa es mi identidad, desde esta definición política me posiciono para resistir.
Durante los últimos años las lesbianas feministas nos hemos dedicado más a formar redes, ir a congresos internacionales a los cuales asistían un grupo de 20 o 30 activistas que definían la agenda que deberíamos, como movimiento, priorizar en nuestros trabajos, en organizaciones internacionales, en alianzas, todo lejos de las mujeres con quienes podríamos encontrarnos en la esquina de nuestras casas y trabajar para la consolidación de un movimiento.
Desarrollamos la profesionalidad del activismo, y desde una computadora analizamos, discutimos, disentimos, proyectamos y así estructuramos un sistema jerárquico propio del patriarcado, pero defendemos fervientemente otras identidades, otros movimientos, otras ideologías y comenzamos así a renegar de la propia, postergando nuestras luchas y debates para diluirnos en este sistema.
Hablamos de “Feminismos”, cuando las mujeres aún no alcanzaron a conocer uno solo. Porque el feminismo que el sistema les presenta es el que le es funcional a sus intereses.
Nos hemos convertido en algunos casos en grupos de mujeres mediáticas dentro del sistema hablando de géneros para reemplazar al feminismo, que lo único que logró fue más invisibilidad que potenciación de nuestra ideología.
Si los derechos sexuales y reproductivos, la violencia hacia las mujeres, la lucha por el aborto, la heterosexualidad obligatoria son ejes de nuestras luchas ¿por qué hemos permitido que la sociedad los vea como temas ajenos, tratados por diputados/as y senadores/as, por un partido político o por otro, y no por nuestro movimiento? ¿Hemos relegado y delegado nuevamente nuestra voz? Las marchas del orgullo gay, son hoy en Buenos Aires- Argentina las marchas del consumo, frivolidad, glamour, un desfile de cuerpos frenéticos diseñados para avalar la estética que quiere el patriarcado, reproduciendo los roles mas esteriotipados contra los que tanto hemos luchado. Allí las lesbianas somos una parte casi invisible de la sopa de letras GLTTBIQ.
En el año 2006 han demostrado el colmo de la misoginia y de la invisibilización de la lucha de las mujeres, la marcha que siempre se realiza en algún sábado de los primeros días de noviembre, se realizó el 25 de Noviembre Día Internacional contra la violencia social y política que se ejerce contra las mujeres. Algunos grupos de lesbianas feministas y compañeras feministas firmamos una carta abierta que fue enviada a la organización de la marcha y nos contestaron que la realizarían igual y que nos invitaban a leer algo “alusivo al 25 de noviembre”. Cabe aclarar que dentro de la Marcha también existen voces y organizaciones disidentes que se manifiestan como Contra marcha.

No me une el amor sólo el espanto de ver cómo continúa la misoginia disfrazada de diversidad
Algunas lesbianas feministas seguimos trabajando desde otro lugar, desde la autonomía de pensamiento y acción, definimos nuestra propia agenda, diseñamos nuestros propios espacios de organización, de lucha y articulaciones con nuestras propias prácticas trabajando junto con nuestras compañeras, amigas y vecinas.

El desafío de seguir siendo autónomamente Rebeldes
En un proceso de internalización de los asuntos lesbofeministas, como el que enfrentamos exige pensar y actuar en forma conjunta sobre nuestras políticas, nuestra ética, nuestras visiones y nuestras demandas más urgentes para elaborar estrategias conjuntas. Esto significa enfrentar las diferencias, respetar la diversidad y redescubrir formas de trabajar juntas sin comprometer nuestros ideales individuales y colectivos.
Poder pensar un movimiento lésbico feminista autónomo que atraviese la sociedad y ser la contradicción principal al patriarcado y no el de las contradicciones secundarias, que se exprese libre de otras formas de organización, donde recuperar las voces, los cuerpos, los sonidos, la palabra para unirnos en un continuun lésbico y empoderarnos de nuestros cuerpos y nuestras vidas.
La primera revolución es la que cada lesbiana hace cuando cambia la mirada y toma conciencia de su opresión y discriminación que va mas allá de la clase social, etnia o religión a la que pertenezca.
El movimiento es aquel que esta construido, sostenido y articulado desde cada rincón de cada ciudad y cada pueblo, haciendo que cada una de nosotras recupere su voz, su cuerpo, y su historia de cuerpos oprimidos y desde allí hacer movimiento.
Reencontrarnos con la humildad, las sensaciones, la alegría, la ética de la solidaridad, las luchas y cuestionarnos nuestras prácticas con el firme objetivo que el lesbofeminismo llegue a todas, porque si no es así mal podremos hablar de movimiento. Analizar desde donde el sistema intenta permanentemente dividirnos y atomizarnos, para impedir los cambios que siempre hemos soñado, y estar atentas para evitarlo.
Comenzar por ser menos descalificadoras e implacables, reconocer el trabajo y el compromiso de nuestra compañera y entender, comprender que sostener un proyecto es mas difícil que crear uno nuevo y no pensar que la historia del movimiento lésbico empieza cuando yo me incorporo, que a veces saber de donde venimos nos permitirá encontrar mejores caminos para seguir resistiendo para no cometer los mismos errores, ya que tendremos que ser lo suficientemente creativas para ver de qué nuevas formas el patriarcado nos seguirá acechando.

Lesbianas Feministas haciendo movimiento
Hace tres años junto a otras compañeras decidimos dejar de protestar contra algunas prácticas, con las que no acordábamos. Porque pensamos que protestar no era arriesgado, ni comprometido y si no arriesgábamos no aportaríamos nada nuevo al lesbofeminismo. Dejamos de adolecer, lamentarnos y pasamos a la acción.
Decidimos apostar a construir un espacio físico concreto no virtual, al que nombramos La Casa del Encuentro, espacio de lesbianas feministas, para todas las mujeres, que nos permitiera trabajar con la diversidad de mujeres, sus inquietudes y necesidades. Teniendo en cuenta que cada mujer es única, como lo es la vida de cada una de nosotras y que por ello tendríamos que intentar conectarnos con cada una de una forma diferente. Un espacio libre de la injerencia de las formas de organización del patriarcado, un lugar donde pudieran expresarse y encontrarse las diferentes corrientes del lesbofeminismo, el feminismo y el movimiento de mujeres. Un espacio ideado y pensado desde nosotras las lesbianas, abierto a todas las mujeres, desde una posición autónoma.
Un lugar desde el cual dialogar, expresar diferentes propuestas, articular estrategias y plantear planes de acción que nos tenga permanentemente en las calles frente a frente con las mujeres y también frente al conjunto de la sociedad.
Analizar juntas desde allí las opresiones que sufrimos las lesbianas, las mujeres ya que nuestras historias son diversas pero tienen puntos en común, conectarnos creciendo en las ideas, aprendiendo a debatir y sobre todo animarnos a construir otra forma de escucharnos, vernos y reconocernos.
Esto es el trabajo cuerpo a cuerpo, única forma de contrarrestar el trabajo que sistemáticamente realizo el sistema con cada una de nosotras. Sabemos que no es fácil pero solo se puede construir movimiento si las protagonistas forman parte del mismo.
Mientras resistimos en el adentro, hacia el afuera trabajamos por un verdadero cambio cultural con toda la sociedad, y lo hacemos mostrando otro lenguaje de comunicación, relatando a través de performances políticas artísticas la opresión y la violencia que sufrimos las lesbianas día a día, con un lenguaje cotidiano y accesible. Estas acciones públicas son construcciones colectivas que realizamos entre las mujeres que asisten a las diferentes actividades educativas, culturales o sociales de La Casa del Encuentro. Acciones que también se expresan en articulaciones con otros grupos lesbofeministas, feministas y del movimiento de mujeres.
Siempre decimos que si cada acción que hacemos, sirve para cambiar la mirada, generar una pregunta a una mujer o a un varón, cumplimos con el objetivo que nos propusimos, hacer un pequeño movimiento individual y poner un granito de arena en este inmenso océano de violencia y exclusión.
Aquello que algunas compañeras lesbofeministas califican irónicamente como vistoso para nosotras es nuestra razón de ser y nuestra esencia, hacer un feminismo poniendo el cuerpo, un feminismo que cualquiera pueda entender porque lo hace desde su historia o la historia de otra mujer. Un movimiento lésbico feminista y un Feminismo Popular de todas, para todas y en articulación con toda la sociedad.
Así día a día, cuerpo a cuerpo muchas lesbianas que asisten a La Casa del Encuentro se van incorporando al movimiento participando de acciones, de encuentros y de luchas algo que para ellas era impensado hace solo un tiempo atrás, de hecho algunas de estas compañeras están por primera vez participando de este encuentro.
El gran desafío es encontrar nuevas formas de decir y hacer que generen puentes, vínculos e identificación. Hacer y decir desde un lenguaje más coloquial, personal y cotidiano producirá que miles de lesbianas que ya tienen internalizada la opresión y la violencia, se rebelen, se liberen y se nombren.
Cada mujer que se rebela es y será multiplicadora de rebeldías
Por esta convicción y sentir que quiero expresar.
Soy esa lesbiana de 60 años que nunca pudo nombrarse
Soy esa lesbiana que cree que es única en su pueblo y se pierde en la gran ciudad.
Soy esa lesbiana cuyo  único gesto de visibilidad es bailar en una disco.
Soy esa lesbiana trabajadora que cumple un horario y tiene que disimular con quien vive.
Soy esa lesbiana que va al ginecólogo pero tiene miedo a decir la verdad.
Soy esa lesbiana que se acerca por primera vez al feminismo en este encuentro  y que a lo mejor piensa que difícil hablan las feministas.
Soy esa lesbiana que es madre y quizás nunca se anime a hablarlo con sus hijos/as.
Soy esa lesbiana adolescente que se suicido, por la incomprensión, la soledad y la violencia

Al movimiento lo construimos entre todas, cada día y con cada mujer que se incorpora.
Esta fue la posición política de La Casa del Encuentro en el marco del Encuentro.

¿Movimiento de expertas  o movimiento con todas las mujeres?
En el Encuentro de Chile todas se nombraron y se definieron como autónomas, las que otrora estaban dentro de la categoría de institucionales que participan dentro las políticas de los gobiernos, y las que eran autónomas históricas que hoy forman parte de las agencias internacionales de cooperación, y también las que no están en ninguno de los dos espacios.
Allí es que aparece el análisis que algunas de las categorizaciones en que estaba dividido nuestro movimiento ya perdieron vigencia o mejor dicho se reformularon, sin dejar de reconocer que aun no compartiendo estas posiciones todas tienen valor en la búsqueda de sostener al movimiento feminista, ya que de un lado y del otro existen compañeras valiosas y a las cuales podemos respetar aunque no necesariamente compartir su visión ni sus estrategias.
El feminismo es una filosofía política y un movimiento social, una teoría y una práctica que articulamos las mujeres, en la lucha con este sistema de opresión, violencia y discriminación.
Pero existe en la actualidad un escenario político y social diferente, al capitalismo ya no le interesan los movimientos sociales, por eso busca la manera de atomizarlos y dividirlos en contradicciones secundarias. Asistimos a la perdida de credibilidad de las ONGs y a la cooptación de actoras que, decididamente son funcionales y protagonistas de las necesidades del capitalismo patriarcal y sus intereses.
Con esto sólo queremos decir que en la actualidad coexisten dos realidades y que aparece la necesidad de categorizar las nuevas formas de pensamiento y practica social que están surgiendo en algunos de los rincones de nuestra región.
Esos pequeños movimientos individuales autónomos que atraviesan todas las clases sociales, y que se expresan en formas de organización colectiva en la lucha contra las opresiones cotidianas de este sistema, entonces el feminismo y el lesbofeminismo que todavía se encuentra encerrado en lógicas endogámicas esta perdiendo de vista los cambios que se están produciendo afuera y adentro, entonces hablamos para, entre y desde nosotras, charlas, conferencias, seminarios solo para algunas, el feminismo de las expertas, y las otras mujeres y lesbianas que viven en los barrios, en las villas, en los asentamientos, que también sufren violaciones, violencia, hambre y desigualdades permanentes, a ellas ¿qué feminismo les habla?, sabemos que más de la mitad de la población mundial somos mujeres y que más de la mitad de la pobreza mundial nos afecta a nosotras, por eso de igual trabajo diferente salario, y la doble jornada laboral. A ellas sólo algunas pocas les hablan.
Todas sufrimos la misoginia, la heteronorma, el machismo y el patriarcado, pero existen grupos que con charlas informales, perfomances, historietas, videos debates, talleres para acercamiento al feminismo tratan día a día instalar una mirada diferente y conciencia de porque estamos como estamos el colectivo de mujeres. También grupos que toman las calles como feministas y lesbianas y así de a poco se esta practicando un feminismo que para algunas no existe porque no lo están viendo y simplemente por que no se nombra, porque lo que no se nombra desde lo teórico no existe y éste es un feminismo lésbico Popular, compuesto por cientos de mujeres que en su práctica y su teoría son feministas pero de una forma diferente, una categorización ¿opuesta a las expertas, que asustan y dan miedo cuando pretenden entremezclarse con las mujeres de los sectores más postergados, aquellas que no asisten a las universidades o a los espacios de género? El feminismo es un movimiento social que puede reunir por sus luchas a todas las mujeres y las lesbianas en el cuestionamiento y la oposición a este sistema capitalista y patriarcal para eso estamos trabajando algunas, esta categorización de un feminismo popular que ya esta en la calle y en el cuerpo de cada mujer que se incorpora. El desafío es como confluimos para articular ampliar y profundizar esta revolución que producimos las mujeres cuando tomamos conciencia y nos organizamos al cambiar la mirada.
Somos esas mujeres violadas
Somos esas mujeres con hambre que mueren en el Chaco
Somos esas mujeres víctimas de la violencia
Somos esas mujeres que desaparecen y mueren
Somos esas mujeres trabajadoras o piqueteras
Somos esas mujeres que estudian
Somos esas mujeres que mueren por abortos clandestinos.
Somos esas mujeres secuestradas por las redes de trata con fines de prostitución.
Somos esas profesionales que ejercen por salarios menores.
Somos esas lesbianas que no pueden visibilizarse.
Somos esas mujeres que además somos feministas.
Fabiana Tuñez
Asociación Civil La Casa del Encuentro, espacio lésbico feminista y feminista, social y cultural  para todas las mujeres.

(*) Nuria Varela de su libro Feminismo para principiantes…
(1) En la plenaria del Encuentro Lésbico Feminista de Chile se decidió que el día 13 de octubre será el Día de las Rebeldías Lesbianas Feministas de Latinoamérica y el Caribe, los ejes del próximo Encuentro y la sede Guatemala.

 

Medios de comunicación dirigidos a la comunidad lesbiana feminista de Latinoamérica: el compromiso de comunicar desde otra mirada

 

El poder mediático de los grandes consorcios periodísticos, no da espacio para otra cosa que no sea el discurso oficial imperante. Ese poder se arroga el derecho para censurar, editar y titular como se le de la gana, más allá de cualquier ética existente en algún viejo manual de periodismo. Pero el poder mediático, como decimos en mi país, es “pillo” (sinvergüenza, ladino), ya que al no conformarse con la censura, cree dar un espacio a esas mal llamadas “minorías”. Su tratamiento llega a ser vergonzoso, más aún en Latinoamérica, donde el discurso público en torno a la sexualidad pareciera estar en pañales, en comparación con países europeos o que son parte del imperio estadounidense. No resulta extraño, por ejemplo, que en la España post – Franco se desatara una verdadera “morbosidad” por indagar en todo cuanto reprimió la dictadura de ese país. En la década de los 80s, la explosión y exposición del tema del lesbianismo y la homosexualidad trajo consigo un mar de discursos que rayaban en la ignorancia. Felizmente, para las españolas y españoles, esa época parece haber quedado atrás. Al menos, ya no citan a lesbianas a la televisión para entrevistarlas cómo lo hacen en la cama, o “cómo es su forma de vivir”. En Latinoamérica, claro está, este tema es cosa diaria en la actualidad. Hace unos meses, asistí a una entrevista televisada donde el centro de la conversación fue mi vida privada, más allá de lo que hacía como periodista al servicio del activismo lésbico feminista. Esa entrevista, como otras, han motivado el análisis del presente texto.

Es por eso que, desde este punto de vista, es que quiero analizar la necesidad que hemos tenido en América Latina de contar con nuestros propios medios de comunicación, y me refiero específicamente a la comunidad lésbica feminista. Sin duda, los compañeros gays parecen llevar la delantera en ese sentido. Lo sabemos por esta cultura patriarcal que da más oportunidades al sexo masculino en todo aspecto. Por ello, los primeros medios de comunicación siempre han sido dirigidos a la comunidad gay, pese a que en países como EE.UU o en Europa, dicho término quiera englobar a todo el abanico reunido en la denominada “diversidad sexual” (ejemplo de estos medios son Revista “Somos” e “Imperio” de Argentina, Diario Opus Gay de Chile). Sabemos muy bien, para quienes tuvimos oportunidad de hojear dichos pasquines que no fue tan así. Antes de llegar a una nota referida a las lesbianas, había que pasar por cuerpos musculosos, adonis, penes y toda clase de erótica homosexual que no contemplaba en sus hojas, más que sus intereses. La nota o artículo referido al mundo lésbico se limita a unas cuantas noticias en torno a películas, casos de discriminación y páginas web que las lesbianas debían visitar. En mi país, Chile, cuando apareció el primer periódico gay, se indicó que las lesbianas ocupaban sólo tres párrafos de una columna porque, según ellos, “no hacían nada” y costaba mucho ubicar actividades tendientes a ellas. Quizás hubiese sido mejor la franqueza. Así y todo, hay sectores de lesbianas que trabajan la diversidad sexual y se han abierto un espacio destacado en estos medios que nacieron sólo para el público homosexual (“Del otro lado” y “Lambda”, ambas de Chile, o intento de publicaciones más en la línea comercial como “Opción” que sólo sacó un número a la calle en noviembre del 2002).

En Estados Unidos, las revistas dirigidas a las lesbianas se ven por doquier. Revistas con más de 20 años de existencia que han marcado hitos en dicho país. Ahí tenemos a Curve, On Our Backs, Lesbian Nation, Go!, Lesbian Connection, She y un sinnúmero de ellas, repartidas en diferentes Estados. Lo mismo pasa en Gran Bretaña, donde la más conocida es la revista “Diva”. España ha estado más atrasada en ese sentido, actualmente, cuentan con la única publicación denominada revista “Sales”; antes, hubo otras, de corta duración, como la magazinezca “Femme Fatale”, “Entiendes” o “Stupenda”. De hecho, en este país, las criticas a publicaciones como revista “Zero” o “Shangay”, abundan, ya que su contenido es cien por ciento dirigido al publicó homosexual y escasamente, al lésbico.

Muchas de nuestras compañeras latinas, concientes de la necesidad de comunicar desde otra mirada que no sea la oficial e institucionalizada, no podían estar conformes con ese pequeño espacio que se brindaba para contar “nuestras” vivencias en revistas gays. En Latinoamérica comenzaron tímidamente a abrirse espacios en publicaciones feministas. Digo tímidamente porque no pasaban más allá de un artículo como un saludo a la bandera. Llevar a cabo una publicación, requería de un gran apoyo financiero y de un equipo humano comprometido con la temática.

Desde este punto de vista y antes de comenzar a detallarles algunas de las publicaciones para lesbianas y lesbianas feministas que se han editado en América Latina y en países de habla hispana, queremos fijarnos en el discurso en cada una de ellas. Claro está que hay una gran diferencia en una revista meramente dirigida a lesbianas con otra que tiene el contexto del feminismo en su discurso textual. Diferencia que se ve sustentada en los temas a tratar y en las portadas que cada medio de comunicación escrito, pretende entregar a sus lectoras. Eso lo veremos posteriormente.

Las compañeras mexicanas fueron pioneras. Publicaciones como “Les Voz”, vigente hoy en día y “Las Amantes de la Luna” cuya creadora fue la chilena Cecilia Riquelme, marcan un antes y después en el activismo lesbiano feminista de ese país. Después le siguió Argentina con la publicación “Fulanas” y “Encontradas” edición de La Casa del Encuentro, vigente hasta el día de hoy. En Perú, la revista de GALF, “Labia”. Hace poco en la Argentina, comenzó a circular también la revista lésbica feminista “La Baruyera” y “Encontradas” volverá a editarse en marzo del 2008. Sin embargo, la real explosión comunicativa en la comunidad lésbica, vino de la mano de internet. A fines de los 90, asomaban unos cuantos portales dedicados a los contactos entre chicas. Las organizaciones lésbicas feministas tardaron un tiempo en tomar el peso y valor de internet para difundir nuestras demandas. En mi país, nacía una web dedicada al chat y a los contactos como “Lesbianas de Chile”, muy de cerca la seguía la argentina “Hartas.com” o con un discurso más político activista como “Safo Piensa”. Lentamente a principio del 2000, el mundo virtual se fue llenando de páginas web algunas gratuitas, otras con dominios pagados, dedicadas a exponer sobre las vivencias lesbianas. Había mucha ansiedad por “saber” e informarse, por ello, mucho de los artículos publicados abordaban temas relativos al “cómo me asumo”, “cómo se lo digo a mis padres”, “mi primera relación lesbiana”, etc. Internet fue vista como un arma política, cuando las mismas lesbianas más activistas iniciaron una cruzada para denunciar los atropellos por medio de la red, conformándose así las primeras comunidades de debate e intercambio de información. Así, fue de suma importancia la red “Desalambramdo” que puso el tema de la violencia en las relaciones lesbianas a través de su web. En Chile, desde el año 2000, funciona “Monte de Venus”; por la misma época también nace “Lesbos”, “Lesbianas.cl” y dos años más tarde formo parte de la creación de la primera revista lésbica en internet, “Rompiendo el Silencio”. Desde ahí, en mi país, las cosas se han dado muy diferentes y pese a los cuestionamientos iniciales sobre el real aporte de internet para la visibilidad lesbiana, hoy en día podemos decir que la influencia de estos medios en la visibilidad política de la comunidad lesbiana, ha sido de suma importancia.

Ahora quiero seguir con el planteo entregado anteriormente. Como ya indiqué, hay diferencias entre estas publicaciones. La primera de ellas se refiere al discurso textual, como ya señalé. Mientras las revistas dirigidas sólo a lesbianas, y que no llevan el apellido de “feministas”, tratan temas concernientes a todo lo relativo que es relacionarse afectivamente con otra mujer, las revistas lésbicas feministas abordan estas temáticas desde una perspectiva feminista, es decir, hacia todas las mujeres, ya sean lésbicas, bisexuales o heterosexuales. Así bien, en mi opinión personal, no creo que una sea menos política que la otra, por cuanto tal vez hay un desconocimiento en lo referente al feminismo de parte de estas publicaciones. El alter ego de las revistas gringas es la mujer blanca, moderna, profesional, de clase acomodada y de gusto “heterosexual”. Muchas de ellas explotan además el concepto de las Butch y lo “femenino”. Otras publicaciones, como la española Sales, se ciñe a los conceptos tradicionales de familia y de lesbianismo. Así, la orientación que le daremos a nuestro medio de comunicación es de suma importancia al momento de decidir publicar, ya que nos enfrentará a temáticas que nos conciernen como mujeres sometidas a un sistema heteronormativo.

Creo que como mujeres estamos expuestas a medios de comunicación dirigidos “hacía mujeres” que caen en el estereotipo que el sistema quiere imponer y someter. Las revistas de mujeres, en casi todo el mundo (excepto la publicación argentina “Las 12” de Página 12 que es la que más conozco), siempre están ligadas a temáticas de belleza, del horóscopo, del glamour, de los cotilleos faranduleros, de la dieta de moda, etc. No quiero juzgar desde un ego moralista, porque cada una tiene derecho a leer lo que le plazca y cómo le acomode, sin embargo, para quienes conocemos las zancadillas del sistema, esto no es tan fácil. Por otra parte, nos enfrentamos a las publicaciones gays, de diversidad o LGBT, donde al igual que estas revistas de belleza, parecen enmarcarse a un sólo punto que son los derechos e igualdad de las lesbianas, gays y trans, como si otros derechos, como el mismo de las mujeres, o el de las etnias, no fuera importante para aquella lucha. Lo contrario, dicen, es dispersarse. Nuestras revista virtual, por ejemplo, en un principio estuvo direccionada a la visibilidad lesbiana, que sin duda, sigue siendo talante para nuestro trabajo, pero al correr los años, con una experiencia más política, hemos determinado que es necesario relacionarse con la lucha de todas las mujeres.

Entonces, creo que hay que revisar con sumo cuidado cuál será nuestra “otra mirada” para evitar caer en fijaciones que nos lleven a una publicación limitada de nuestras convicciones discursivas.

La importancia del papel

Pero el papel siempre será el papel. ¿De dónde nace la importancia de tener medios de comunicación propios como revistas y diarios? ¿Por qué necesitamos mirarnos más allá del discurso institucional y sesgado de los medios tradicionales? ¿Por qué las lesbianas necesitamos una publicación que diga en todas sus letras “Revista para Lesbianas” sin el ojo morboso del comercio heterosexual?. El papel genera esa cercanía que tal vez se ve limitada en internet. Lo que no se ve en las calles, los kioscos y librerías, simplemente, no existe. Es una dura realidad, que tal vez es poco comprendida, ya que la mayoría de los medios están creando sus nichos a través de la comunicación virtual. Pero sabemos que a la tecnología le queda años para calar hondo en la población. Por eso, el papel siempre tendrá un sitial de alto impacto político, mediante él podemos influir en el discurso social y público, podemos mostrar rostros, cuerpos, ideas, pensamientos, mucho más allá del estereotipo, del prejuicio instalado en una cultura heteronormativa y sobretodo, podemos asegurar credibilidad, situación que muchas veces en internet no requiere de una rigurosidad, no queriendo decir por ello que las publicaciones sean menos serias, pero sí pueden abundar en errores de datos.

Se preguntarán por qué solamente hablo del papel, siendo que por medios de comunicación entendemos también Radio y la TV. Primero, porque mi experiencia está radicada en la prensa escrita y por otro, porque dicho sea de paso, ha sido grande el merito de aquellas compañeras que se han atrevido con programas radiales. En Chile, para graficar un poco los escasos antecedentes que tengo sobre este rubro, han existido un sinnúmero de programas de radio dirigidos a la comunidad LGBT y sobretodo, a las lesbianas. La radio también es un arma poderosa. Así se mantuvo al aire cerca de 10 años, el programa “Triángulo abierto”, caballito de batalla de las organización MUMS-Movilh Histórico (no el movilh actual, cuya dirigencia es otra historia y más nueva). En “Triángulo…” y tengo que decirlo, escuché a las primeras locutoras lesbianas dirigiendo un micro espacio denominado “Con la luna en el ombligo”, algunas de las integrantes de Ayuquelén llevaron adelante dicha iniciativa. A fines de los 90, nace “Cuando cae la noche” de la desaparecida Coordinadora Lésbica chilena y luego, cambia su nombre, por el de “Amazonas”, cuyo nombre también fue utilizado para una publicación en papel, de lo cual me referiré posteriormente. Más adelante, nos encontramos con programas radiales como “Ni marías ni Magdalenas” de Trabajos y Estudios Lésbicos (TEL) y “Tribadas” a cargo de la activista Alejandra Aravena, quien mantiene además la radio virtual de Contra información lésbica feminista “Número Critico”.

En Chile, revistas como tal, se han editado muy pocas y de corta duración, pero no por eso, menos importantes.  Estas revistas nacían de las mismas agrupaciones y no tenían más alcance que el “mano a mano”. Una publicación histórica, como mencioné anteriormente, fue “Amazonas”, donde la periodista Paulina Vera y la activista Marloré Morán, daban vida, mediante notas, entrevistas y reportajes a una publicación muy artesanal, reflejando los escasos recursos con los que contaba el activismo lésbico chileno en aquella época. Más tarde lo intentó la agrupación lésbica “Lazos” con una publicación del mismo nombre, pero en su diseño doblemente artesanal que las anteriores. No tenían un discurso político sobre la situación de las lesbianas, sino que se limitaban a las necesidades primarias de ellas como el acompañamiento, los primeros pasos para entablar contactos entre si, incluso en su editorial dejan en claro que no será talante de su medio ni de su organización alguna “referencia política”, más que nada refiriéndose a la política partidista.. Hace unos años, además, circuló una boletita de la Colectiva Lésbica Feministas Moiras y la teoria queer instaló su discurso a través de la revista “Torcida” y Estereotipos de la Coordinadora Universitaria por la Diversidad Sexual (CUDS). Hoy, ellos mismos se han dirigido al sistema virtual inaugurando “Disidencia sexual”.

Ante todo lo expuesto, y con esto quiero concluir, es que se hace urgente una nueva publicación que busque la otra mirada del discurso impuesto por el poder de los medios empresariales, sobretodo en mi país. Nos hacen falta más publicaciones que salgan a la calle a abofetear ese discurso, a situarse en los puntos de venta y desafiar los titulares y las portadas de un fuerte contenido sexista (aquí quiero mencionar la enorme diferencia y el ejemplo que sigue el diario Página 12, donde se encuentra una publicación de calidad como “Las 12”, rompiendo con el típico concepto de revista “hacia la mujer”). Necesitamos dar aire a ese contaminado ambiente de periodistas machos instalando su discurso desde las editoriales, desde la censura y pauteo a las entrevistas y reportajes, frente a su descarnado sentido común que lo referido a los derechos de las mujeres no es interesante, no es importante, carece de números en dinero desde la venta. Los derechos humanos no venden, pero sí los “crímenes” que ellos llaman pasionales, el implante mamario, el trasero, la cirugía, la modelito que revela sus fantasías lesbianas. Muchas periodistas de mi país que trabajan en medios de comunicación, se quejan de lo mismo. Casi todos los editores son hombres y censuran a diestra y siniestra cualquiera palabra, vocablo o idea que tenga relación con feminismo. “No hay que abanderarse”, dicen, hay que ser objetivos, y lo indican, cuando su subjetividad masculinista está en juego. En las publicaciones dirigidas por y para mujeres, la situación no es diferente porque hay una estructura machista que controla todo esto.

La tarea no es fácil, y aún así, frente a este escenario a riesgo de burlas, intolerancia y misoginia, hemos decidido llevar adelante “Rompiendo el Silencio” en papel abreviando su nombre a “RS magazine”. Es un sueño de años, desde que nació la versión virtual y que por falta de financiamiento y apoyo no podía ver la luz. Hoy, la cuestión es distinta y el prestigio de nuestro medio, ha sobrepasado fronteras, tan así que estamos logrando el apoyo de las principales agencias financistas de mujeres en el mundo. Nos hemos situado con un discurso creíble, siguiendo una estrategia común que motive a las lesbianas activistas y a las no tan activistas, a comprometerse con esta lucha desde las calles, las veredas, desde las casas, y por qué no, desde sus computadores. Redes de mujeres que asuman con conciencia que nuestra existencia lesbiana debe ser tomada en nuestras manos y no permitir que otros y otras escriban, indagen y lleven al papel toda la carga estereotipada con la cual hemos tenido que lidiar durante siglos. En fin, es hora que las cosas cambien.

 

Erika Montecinos
Directora
Rompiendo el Silencio.cl
www.rompiendoelsilencio.cl
www.rsmagazine.cl
Revista virtual de Cultura Lésbica

 

“La Casa del Encuentro ha decidido hacer publica y popular una lucha que tiene muchos años de historia en la Argentina y de historia nefasta”
                                                                                                                                                                                                                              Araceli Bellotta
                                                                      Historiadora, periodista, feminista
                                                                     Activista de La Casa del Encuentro

Cronología de las movilizaciones por las mujeres secuestradas  por las redes de Trata  con fines de Prostitución.

Por La Casa del Encuentro

Mientras exista la legitimación de la violencia hacia las mujeres, cada vez se profundizarán más las desapariciones con fines de prostitución.
La Trata de personas para la explotación laboral y para la prostitución es el tercer negocio detrás de las armas y las drogas.

En Argentina, desde la instalación del neoliberalismo, se ha profundizado y ampliado la acción de estas redes mafiosas así como también el aumento de las complicidades de los gobiernos nacionales y provinciales.

Para  erradicar este flagelo de la Trata de mujeres, niñas y niños con fines de explotación sexual, es imprescindible  la toma de conciencia hacia el interior de todos los sectores sociales y políticos, con la convicción de que sin “consumidores” no hay Prostitución ni Trata.

Tomar los espacios públicos, para exigir y reclamar es la única manera que tenemos para que se escuchen nuestros reclamos, se haga  visible algo que existe, y de lo cual no se quiere hablar.
Y paralelamente a estas acciones presionar al poder político y al Estado para que sean aprobadas leyes que logren desarticular las redes de Trata.


Cronología de las movilizaciones

El 24 de marzo de 2007, a 31 años del golpe militar, en la marcha que se realizó en Buenos Aires en repudio a los genocidas, las mujeres de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, marchamos exigiendo  juicio y castigo a todos los responsables de la etapa más siniestra de nuestro país.
Manifestamos, una vez más, nuestra posición de Nunca Más a la tortura, el miedo, el abuso, y la violencia de Estado.
Denunciamos la desaparición forzada de mujeres, niñas, niños y adolescentes en manos de las redes de Trata. Exigimos que el Estado a través de sus poderes investigue, desmantele y castigue a estas organizaciones criminales y a sus cómplices. Reclamamos la aparición con vida  de Marita Verón, Florencia Pennachi, Andrea López, Fernanda Aguirre y de todas las compañeras que están desaparecidas.
En la marcha pedimos a los Organismos de Derechos Humanos que, junto a las organizaciones sociales y políticas,  convoquen  a una movilización  para el 3 de Abril. Elegimos esa fecha porque fue el día en que desapareció Marita Verón hace ya 5 años.
El pedido tenía como eje la necesidad de tomar las calles con un reclamo y una realidad de la que no se habla. Porque el tema de la Trata de mujeres es sistemáticamente invisibilizado por la mayoría de los medios masivos de difusión y por la sociedad. Son necesarias que más voces se levanten para protestar contra del comercio que se realiza con los cuerpos de las mujeres, utilizándolas como si fueran objetos creados para satisfacer el apetito sexual masculino.


Primera movilización

Ante la falta de respuesta al reclamo, y afirmando nuestro compromiso de luchar contra toda forma de opresión, discriminación y abuso hacia las mujeres, decidimos tomar la iniciativa convocando a una movilización para el 3 de abril de 2007, frente al Congreso de la Nación, en el quinto aniversario de la desaparición de Marita Verón, una fecha  emblemática  que sintetiza la problemática de la desaparición de mujeres por las redes de Trata con fines de Prostitución.

Esta movilización contó con la adhesión de más de 120 organizaciones sociales, políticas,  del movimiento feminista, y organizaciones gubernamentales.

Con banderas violetas, reafirmando el color feminista, y con la consigna “Aparición con vida de las mujeres desaparecidas en democracia y castigo a los responsables” se dio comienzo al acto.
A través de una radio abierta las distintas organizaciones se expresaron exigiendo que aparezcan las mujeres que están secuestradas y obligadas a prostituirse.
Con pancartas que llevaban impresas las caras de cada una de las desaparecidas, se realizó una ronda alrededor del Congreso, con las voces elevándose en un solo reclamo: ¡Las estamos buscando, las queremos con vida!

Desde la Asociación Civil  La Casa del Encuentro, anunciamos que todos los días 3 de cada mes haríamos una ronda alrededor del Congreso para exigirle al Estado que sancione leyes que terminen con el accionar de las redes mafiosas.

Al finalizar la marcha, se grabó en el asfalto con fuego una frase contundente: “NO a la Trata”

A partir de esta convocatoria, se acordó con organizaciones sociales y del movimiento feminista reunirnos para articular las movilizaciones, con  la convicción de que la toma de conciencia es la única manera de instalar este tema en la sociedad.  


Segunda movilización

A la segunda movilización, realizada el 3 de mayo, a la convocatoria de la Asociación Civil La Casa del Encuentro se sumaron,  Atem “25 de Noviembre”, Red No a la Trata, Mujeres Trabajando, Mujeres del Socialismo Libertario, entre otras organizaciones sociales y feministas

Esta movilización contó con la presencia, de Susana Trimarco, la madre de Marita Verón y amigos y amigas de Otoño Uriarte y Florencia Pennachi, quienes elevaron sus voces exigiendo justicia.

Una vez más, se realizó una ronda alrededor del Congreso, afirmando el compromiso de continuar con esta lucha en contra de la lacra de las redes mafiosas que se apropian de cuerpos y vidas.

Por qué iniciamos una Campaña

Ante la urgencia de instalar el tema de la Trata en la sociedad, y lograr que se sancionen las leyes necesarias para evitar que sigan desapareciendo mujeres para ser explotadas sexualmente, entre varias organizaciones,  se acordó realizar el lanzamiento de una Campaña.

Durante la tercera movilización, el 4 de junio, debido a que el 3 fue un día electoral en la Ciudad de Buenos Aires, con la plaza cubierta de banderas color violeta y  con la presencia de organizaciones sociales y del movimiento feminista, se realizó un acto en Plaza Congreso, presentando la Campaña: “Ni una mujer más Victima de las redes de prostitución”.

La Campaña esta convocada  por la Asociación Civil La Casa del Encuentro, Atem 25 de Noviembre, Red No a La Trata, "Seminario de DDHH con perspectiva de género-Fac. de F y L - UBA", Espacio de Construcción Feminista, CATW-Argentina, Mujeres del Sur, Feministas en Acción, Mujeres Trabajando, Asociación Civil Generar, Colectivo Baruyera, Mujeres de El Espejo, Mujerío- programa de radio, Maestría y especialización en Estudios de Familia- Escuela de Postgrado UNSAM, Mujeres del Socialismo Libertario, Colectiva Feminista La Caldera, Lesbianbanda,  Mujeres de Izquierda-Capital, Mujeres al Oeste, Mujeres Libres, Centro de Estudios "Carolina Muzzilli", Cedem-Centro de la Mujer-San Fernando, Taller permanente de la Mujer-Librería de Mujeres, AMMAR Capital-Asoc. de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos, Mujeres de las Orillas.

Cuenta, además, con la adhesión de numerosas Instituciones, organizaciones de movimientos sociales y políticas, feministas y activistas  independientes.

La convocatoria de la Campaña expresa:
Anualmente son ingresadas a la prostitución  alrededor de 4.000.000 de mujeres y niñas en el mundo.  En Argentina, cientos de ellas son secuestradas y desaparecidas por las redes de proxenetas y muchas han sido asesinadas.

La Prostitución y la Trata son dos caras de una misma violencia contra las mujeres. La prostitución no es trabajo.

Los prostíbulos son ilegales en Argentina. Su enmascaramiento es corrupción e impunidad. La explotación sexual de mujeres  es un delito.

Nos oponemos a las propuestas de leyes, como la del Senado que tiene media sanción, que diferencian entre víctimas de Trata mayores y menores de 18 años, exigiendo en el caso de las mayores la prueba de que no prestaron consentimiento.

Sin complicidad de funcionarios de los poderes judicial, legislativo, ejecutivo y de las fuerzas de seguridad, de  iglesias y de medios de comunicación, no hay prostitución ni trata.

Los “clientes” y los proxenetas son prostituyentes. Sin prostituyentes no hay prostitución ni trata.

¿Alguna vez pensaste que los “clientes” son nuestros hijos, padres, esposos, amantes, novios, amigos, compañeros?

Las víctimas de la violencia de la prostitución pueden estar en la calle o recluidas o semi recluidas en prostíbulos, hoteles de lujo, departamentos, whiskerias, locales de baile, etc.

BASTA DE ASESINATOS Y DESAPARICIONES DE MUJERES Y NIÑAS:
¡LAS ESTAMOS BUSCANDO, LAS QUEREMOS CON VIDA!

Necesitamos tu compromiso y apoyo para terminar con esta violencia

Ese día, iniciamos la ronda alrededor del Congreso, con la energía de nuestras voces, que cada mes se elevan más fuerte para que retumben en los oídos de quienes no quieren oír. Y una vez más, grabamos a fuego sobre el asfalto nuestro pedido: NO a la Trata.

El acto contó con la participación de más de trescientas personas, y con la ausencia total de los medios masivos de difusión.
Quedó una pregunta sin respuesta: ¿por qué la afirmación de la existencia de la Trata de mujeres, no es una noticia de importancia para algunos medios de comunicación? 

Al finalizar la marcha,  todas las personas presentes sellamos el compromiso de que la lucha debe continuar y cada vez con más fuerza.
Estaremos todos los días 3 de cada mes, en la puerta del Congreso de la Nación, exigiéndole al poder legislativo que sancione una ley que proteja a las victimas y castigue a los responsables, para que termine  el accionar de las redes de Trata, porque las desapariciones de mujeres  es algo que sucede con la complicidad del poder y con la falta de conciencia general, porque sin consumidores no habría prostitución.

Alguien las tiene secuestradas.
Alguien las viola día tras día.
Alguien las está matando.


 

POR LAS MUJERES DESAPARECIDAS EN DEMOCRACIA

Pasaron ya tres meses desde que la Asociación Civil La Casa del Encuentro decidió hacer pública y popular una lucha que cuenta con más de un siglo de historia en la Argentina y, fue así que el 3 abril pasado, cuando se cumplieron 5 años de la desaparición de Marita Verón, convocó al Congreso de la Nación para reclamar por la aparición con vida de las mujeres desaparecidas en manos de las redes de trata con fines de prostitución.

Desde fines del siglo XIX, el comercio para satisfacer el apetito sexual masculino se ha cobrado la vida de miles de mujeres sin que nadie se ocupara de realizar alguna estadística al respecto, de la misma manera que en el presente son muy pocas las voces que se levantan públicamente para reclamar por Marita Verón, desaparecida el 3 de abril de 2002, y por Andrea López, Fernanda Aguirre, Florencia Pennachi,  víctimas también de la impunidad con que los tratantes se manejan en la Argentina.

Es verdad que existen organizaciones civiles que trabajan con esta temática, que los organismos internacionales realizan congresos, emiten declaraciones y firman convenios y que los diferentes gobiernos nacionales adhieren a ellos, pero faltaba ganar el espacio público, convocar al pueblo a sumarse a esta lucha por solidaridad con las víctimas y para evitar que otras mujeres se transformen en nuevas víctimas.

Podrá argumentarse que ante una problemática tan compleja y con tantos años de historia, poco ayudará gritar en las calles. Sin embargo, la trata con fines de prostitución es uno de los pocos delitos que podría combatirse con la toma de conciencia de la ciudadanía común. Porque no hace falta demasiado sentido práctico para darse cuenta de que “sin consumidores no hay prostitución”, como reza una de las consignas que, desde el 3 de abril pasado comenzó a escucharse públicamente en la primera convocatoria de La Casa del Encuentro.

Fue entonces, en el quinto aniversario de la desaparición de Marita Verón,  con la presencia de militantes sociales y políticas, de organizaciones feministas y de defensa de los derechos de las mujeres, que se realizó frente al Congreso de la Nación una radio abierta para reclamar por la aparición con vida de todas las mujeres, niñas y niños, afirmando que sin “clientes” y  sin la complicidad del poder político, religioso y judicial, no existiría la trata ni la prostitución.  Igual que en 1902, cuando sólo en la ciudad de Buenos Aires funcionaban 143 burdeles que aportaban el 21% de los impuestos industriales y comerciales que recaudaba la ciudad aunque representaban menos del 2% de los negocios porteños, hoy la prostitución representa en la Argentina un negocio de suma rentabilidad que no podría funcionar sin la anuencia de las autoridades municipales, provinciales y nacionales.

Con la consigna: “APARICION CON VIDA DE LAS MUJERES DESAPARECIDAS EN DEMOCRACIA Y CASTIGO A LOS RESPONSABLES”  se realizó una ronda alrededor del  Congreso  para exigir respuestas, al grito de “LAS ESTAMOS BUSCANDO, LAS QUEREMOS CON VIDA”. Y por si a los responsables de sancionar las leyes que debieran evitar este delito no les hubiera quedado clara la exigencia, se marcó con fuego en el asfalto la frase que unifica el reclamo: NO A LA TRATA.   
La convocatoria tuvo más de un centenar de adhesiones de diferentes Organizaciones del Movimiento Feminista, Lésbico Feminista y de Instituciones y Organizaciones Sociales y, se acordó que los días 3 de cada mes se volverá a las calles para reclamar la desarticulación de las redes de trata y tráfico de personas con fines de esclavitud y prostitución.

La tercera movilización se realizó el 4 de junio, en razón de que el 3 fue un día electoral en la ciudad de Buenos Aires. La próxima será el 3 de julio, donde nuevamente, estaremos retomando las banderas de nuestras antepasadas, de Julieta Lanteri, Alicia Moreau, Elvira Rawson, Carolina Muzilli, Eva Perón y tantas otras militantes por los derechos de las mujeres del siglo XX en la Argentina, y también las de las Madres de Plaza de Mayo y demás organizaciones defensoras de los derechos humanos que a fines del mismo siglo una vez más debieron ganar las calles para exigir por la vida de sus familiares desaparecidos.

Araceli Bellotta
Militante feminista
Historiadora, periodista y escritora.

 

 

Ponencia para el Encuentro lésbico feminista                                          
Santiago de Chile Febrero 2007
                                                                                                                                          Fabiana Tuñez (Argentina)

EJE III
Rebeldías y Complicidades del movimiento ¿Una utopía o desafío actual?

Introducción.

El sistema se apropio sistemáticamente de nuestros cuerpos, nuestras vidas,  nuestra palabra y  de nuestra historia invisibilizando nuestra existencia y oprimiéndonos.

Es el movimiento feminista el que permanentemente cuestiona el sistema, la norma de la heterosexualidad obligatoria, el sexismo, la opresión, la violencia y el orden establecido de injusticia, desigualdad, exclusión. El feminismo que parte del cuerpo y la historia de nuestros cuerpos oprimidos y violentados, en la búsqueda de la liberación sublevándose a los mandatos, para poder transformar la realidad cultural, social y política tratando de contribuir a la creación de una sociedad basada en otros valores éticos, políticos y culturales.

El capitalismo primero, el neoliberalismo y la globalización después atravesaron todos los movimientos sociales, diluyendo, dividiendo el campo popular para profundizar su régimen de opresión, exclusión, marginación, violencia y hambre. Por un lado nos hablaba de las bondades del individualismo mientras diseñaba un agrupamiento de los movimientos sociales para que terminaran siendo funcionales a sus intereses.

Yo quiero hablar sobre de que forma nosotras como movimiento lésbico feminista también fuimos atravesadas en nuestras rebeldías y luchas y de que forma algunos sectores fueron y son cómplices de esto, para poder hablar luego del movimiento que quisiera, como lo estoy intentando y con quienes. Aclarando que la intención de mis pensamientos es solo una forma de aportar al debate general  desde mi experiencia personal en el activismo lésbico feminista en argentina y desde mi pertenencia a la Organización La Casa del Encuentro. 

                                                                                                        
La trampa a la rebeldía.

Con la aparición de los derechos, de la igualdad y de la no discriminación, parecía que  se abría dentro de la sociedad la brecha que nos permitiría a nosotras las lesbianas vivir en libertad. El sistema neoliberal, sexista, racista y heteropatriarcal  busco asimilarnos, encorsetarnos dentro de las reglas de juego, para seguir explotándonos y seguir apropiándose de nuestras vidas.

Hoy la letra de la ley dice una cosa y la realidad otra ¿buscábamos las lesbianas feministas consolidar los modelos de estructuración propios del patriarcado? ¿Buscábamos asimilarnos a la familia tradicional? ¿Buscábamos un movimiento para que nos acepten como minorías sexuales?¿Se consiguió erradicar la misoginia? ¿Se termino la violencia hacia las mujeres? ¿Se termino la opresión, la violencia y la invisibilización hacia las lesbianas?
Seguramente y en lo personal considero que no.

En primer lugar porque como lesbiana considero formar parte de esa gran mayoría de mujeres oprimidas y excluidas. Y en segundo lugar porque no me identifico como gay, ni queer
Soy mujer y soy lesbiana, esa es mi identidad,
        desde esta definición política me posiciono para resistir.
 
Durante los últimos años las lesbianas feministas nos hemos dedicado mas a formar redes, ir a congresos internacionales a los cuales asistían un grupo de 20 o 30 activistas que definían la agenda que deberíamos, como movimiento, priorizar en nuestros trabajos, en organizaciones internacionales, en alianzas, todo lejos de las mujeres con quienes podríamos encontrarnos en la esquina de nuestras casas y trabajar para la consolidación de un movimiento.
Desarrollamos la profesionalidad del activismo, y desde una computadora analizamos, discutimos, disentimos, proyectamos y así estructuramos un sistema jerárquico  propio del patriarcado, pero defendemos fervientemente otras identidades, otros movimientos, otras ideologías y comenzamos así a renegar de la propia, postergando nuestras luchas y debates para diluirnos en este sistema.                                                                                                            
Hablamos de “Feminismos”, cuando las mujeres aún no alcanzaron a conocer uno solo.  Porque el feminismo que el sistema les presenta es el que le es funcional a sus intereses.
Nos hemos convertido en algunos casos en grupos de mujeres mediáticas dentro del sistema hablando de géneros para reemplazar al feminismo, que lo único que logró fue más invisibilidad que potenciación de nuestra ideología.
Si los derechos sexuales y reproductivos, la violencia hacia las mujeres, la lucha por el aborto, la heterosexualidad obligatoria  son ejes de nuestras luchas ¿por qué hemos permitido que la sociedad los vea como temas ajenos, tratados por diputados/as y senadores/as, por un partido político o por otro, y no por nuestro movimiento? ¿Hemos relegado y delegado nuevamente nuestra  voz?
Las marchas del orgullo gay,  son hoy en Buenos Aires- Argentina las marchas del consumo, frivolidad, glamour, un desfile de cuerpos frenéticos diseñados para avalar la estética que quiere el patriarcado, reproduciendo los roles mas esteriotipados contra los que tanto hemos luchado. Allí las lesbianas somos una parte casi invisible de la sopa de letras GLTTBIQ. 
Este año han demostrado el colmo de la misoginia y de la invisilibilacion de la lucha de las mujeres, la marcha que siempre se realiza en algún sábado de los primeros días de noviembre, se realizó el 25 de Noviembre Día Internacional contra la violencia social y política que se ejerce contra las mujeres. Algunos grupos de lesbianas feministas y compañeras feministas firmamos una carta abierta que fue enviada a la organización de la marcha y nos contestaron que la realizarían igual y que nos invitaban a leer  algo alusivo al 25 de noviembre.
Cabe aclarar que dentro de la Marcha también existen voces y organizaciones disidentes que se manifiestan como Contra marcha.
No me une el amor solo el espanto de ver como continua la misoginia disfrazada de diversidad.                                                                                                
Algunas lesbianas feministas  seguimos trabajando desde otro lugar, desde la autonomía de pensamiento y acción, definimos nuestra propia agenda, diseñamos nuestros propios espacios de organización, de lucha y articulaciones con nuestras propias practicas trabajando junto con nuestras compañeras, amigas y vecinas.
 El desafío de seguir siendo autónomamente  Rebeldes

En un proceso de internalización de los asuntos lesbofeministas, como el que enfrentamos exige pensar y actuar en forma conjunta sobre nuestras políticas, nuestra ética, nuestras visiones y nuestras demandas más urgentes para elaborar estrategias conjuntas. Esto significa enfrentar las diferencias, respetar la diversidad y redescubrir formas de trabajar juntas sin comprometer nuestros ideales individuales y colectivos.

Poder pensar un movimiento lésbico feminista autónomo que atraviese la sociedad y ser la contradicción principal al patriarcado y no el de las contradicciones secundarias, que se exprese libre de otras formas de organización, donde recuperar las voces, los cuerpos, los sonidos, la palabra para unirnos en un continium lésbico y empoderarnos de nuestros cuerpos y nuestras vidas.

La primera revolución es la que cada lesbiana hace cuando cambia la mirada y toma conciencia de su opresión y discriminación que va mas allá de la clase social, etnia o religión a la que pertenezca.

El movimiento es aquel que esta construido, sostenido y articulado desde cada rincón de cada ciudad y cada pueblo, haciendo que cada una de nosotras recupere su voz, su cuerpo, y su historia de cuerpos oprimidos y desde allí hacer movimiento.

Reencontrarnos con la humildad, las sensaciones, la alegría, la ética de la solidaridad, las luchas y cuestionarnos nuestras prácticas con el firme objetivo que el lesbofeminismo llegue a todas, porque si no es así mal podremos hablar de movimiento
Analizar desde donde el sistema intenta permanentemente dividirnos y atomizarnos, para impedir los cambios que siempre hemos soñado, y estar atentas para evitarlo.
                                                                                                    
Comenzar por ser menos descalificadoras e implacables,  reconocer el trabajo y el compromiso de nuestra compañera y entender, comprender que sostener un proyecto es mas difícil que crear uno nuevo y no pensar que la historia del movimiento lésbico  empieza cuando yo me incorporo, que a veces saber de donde venimos nos permitirá encontrar mejores caminos para seguir resistiendo para no cometer los mismos errores, ya que tendremos que ser lo suficientemente creativas para ver de qué nuevas formas el patriarcado nos seguirá acechando.

Lesbianas Feministas haciendo movimiento

Hace tres años junto a otras compañeras decidimos dejar de protestar contra  algunas prácticas, con las que no acordábamos. Porque pensamos que protestar no era arriesgado, ni comprometido y si no arriesgábamos no aportaríamos nada nuevo al lesbofeminismo. Dejamos de adolecer, lamentarnos y pasamos a la acción.
Decidimos apostar a  construir un espacio físico concreto no virtual, al que nombramos La Casa del Encuentro, espacio de lesbianas feministas, para todas las mujeres, que nos permitiera trabajar con la diversidad de mujeres, sus inquietudes y necesidades. Teniendo en cuenta que cada mujer es única, como lo es la vida de cada una de nosotras y que por ello tendríamos que intentar conectarnos con cada una de una forma diferente. Un espacio libre de la injerencia de las formas de organización del patriarcado, un lugar donde pudieran expresarse y encontrarse las diferentes corrientes del lesbofeminismo, el feminismo y el movimiento de mujeres. Un espacio ideado y pensado para nosotras las lesbianas, abierto a todas las mujeres, desde una posición autónoma.
Un lugar desde el cual dialogar, expresar diferentes propuestas, articular estrategias y plantear  planes de acción que nos tenga permanentemente en las calles frente a frente con las mujeres  y también  frente al conjunto de la sociedad.
Analizar juntas desde allí las opresiones que sufrimos las lesbianas, la mujeres  ya  que nuestras historias son diversas pero tienen puntos en común, conectarnos creciendo en las ideas, aprendiendo a debatir y sobre todo animarnos a construir otra forma de escucharnos, vernos y reconocernos.                                                                                                       
Esto es el trabajo cuerpo a cuerpo, única forma de contrarrestar el trabajo que sistemáticamente realizo el sistema con cada una de nosotras. Sabemos que no es fácil pero solo se puede construir movimiento si las protagonistas forman parte del mismo.
Mientras resistimos en el adentro, hacia el afuera trabajamos por un verdadero cambio cultural con toda la sociedad, y lo hacemos mostrando otro lenguaje de comunicación, relatando a través de performances políticas artísticas la opresión y la violencia que sufrimos las lesbianas  día a día, con un lenguaje cotidiano y accesible. Estas acciones públicas son construcciones colectivas que realizamos entre las mujeres que asisten a las diferentes actividades educativas, culturales o sociales de La Casa del Encuentro.  Acciones que también se expresan en articulaciones con otros grupos lesbofeministas, feministas y del movimiento de mujeres.
Siempre decimos que si cada acción que hacemos, sirve para cambiar la mirada, generar una pregunta a una mujer o a un varón, cumplimos con el objetivo que nos propusimos, hacer un pequeño movimiento individual y poner un granito de arena en este inmenso océano de violencia y exclusión.
Lo que algunas compañeras  lesbofeministas califican irónicamente como vistoso para nosotras es nuestra razón de ser y nuestra esencia, hacer un feminismo poniendo el cuerpo, un feminismo que cualquiera pueda entender porque lo hace desde su historia o la historia de otra mujer.  Un lesbofeminismo y un feminismo popular de todas, para todas y todos.
Así día a día, cuerpo a cuerpo muchas lesbianas que asisten a La Casa del Encuentro se van incorporando al movimiento participando de acciones, de encuentros y de luchas algo que para ellas era impensado hace solo un tiempo atrás, de hecho algunas de estas compañeras están por primera vez participando de este encuentro.
El gran desafío es encontrar nuevas formas de decir y hacer que generen puentes, vínculos e identificación. Hacer y decir desde un lenguaje más coloquial, personal y cotidiano producirá que miles de lesbianas que ya tienen internalizada la opresión y la violencia, se rebelen, se liberen, y se nombren.
 Cada mujer que se rebela es y será multiplicadora de rebeldías
Por esta convicción y sentir que quiero expresar.
Soy esa lesbiana de 60 años que nunca pudo nombrarse
Soy esa lesbiana que cree que es única en su pueblo y se pierde en la gran ciudad.
Soy esa lesbiana cuyo  único gesto de visibilidad es bailar en una disco.
Soy esa lesbiana trabajadora que cumple un horario y tiene que disimular con quien vive.
Soy esa lesbiana que va al ginecólogo pero tiene miedo a decir la verdad.
Soy esa lesbiana que se acerca por primera vez al feminismo en este encuentro  y que a lo mejor piensa que difícil hablan las feministas.
Soy esa lesbiana que es madre y quizás nunca se anime a hablarlo con sus hijos/as.
Soy esa lesbiana adolescente que se suicido, por la incomprensión, la soledad  y la violencia
Al movimiento lo construimos entre todas, cada día y con cada mujer que se incorpora.

 

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2 de Diciembre de 2006,en el marco del  “Día Internacional contra la violencia social, sexual y política que se ejerce contra las mujeres".
 Ponencia presentada en las Jornadas de ATEM. “Feminismo del Espacio Social” por Fabiana Tuñez (Coordinadora general del proyecto La Casa del Encuentro)


                                                                         Feminismo del Espacio Social
                                                                                            Fabiana Tuñez


Quiero compartir con ustedes compañeras algunas ideas y preguntas que me hice durante los últimos años de doble activismo, acerca de nuestra forma de ser feminista, de nuestras prácticas, y cuáles son los nuevos desafíos a los que nos enfrentamos y con qué herramientas seguir oponiéndonos al sistema patriarcal/ capitalista/ neoliberal que ha desarrollado mecanismos  más perversos y solapados para seguir con la opresión, explotación y violencia hacia las mujeres.

 
Feminismo que cuestiona el sistema, la norma, la opresión y el orden establecido.
Feminismo de la academia para profundizar la teoría y comprender mejor por qué luchamos y hacia dónde vamos.
Feminismo de las mujeres que sintiendo la opresión y la violencia, no saben aún, que rebelarse contra eso, es feminismo.
Feminismo que lucha contra el patriarcado.
Feminismo que pasa primero por nuestro cuerpo oprimido, nuestros sentires  y deseos y por último por la palabra.
Feminismo que se subleva frente a la injusticia social y a los mandatos.
Feminismo de la creación de una sociedad basada en otros valores éticos, políticos y culturales.
Feminismo de cada mujer para transformar la realidad cultural social y política.
Feminismo que cuestiona los poderes.
Feminismo que comienza por cuestionarnos a nosotras mismas y nuestras prácticas.

Aquí comienzan mis cuestionamientos y partir de aquí comencé a repensar que tipo de feminismo  quería para mi vida.

¿Por qué  existe disputa por el  poder dentro del movimiento feminista y a que responde?
¿Por qué existen feministas que estructuran un sistema jerárquico propio del patriarcado?
¿Por qué se modifican objetivos políticos según la agenda internacional, gubernamental, o de campañas electorales?
¿Por qué cuando comenzamos a transitar este camino pareciera que todo está más claro que cuando ya tenemos años de activismo?
¿Por qué podemos comunicarnos mejor con las mujeres cuando recién empezamos y luego nos alejamos?
¿Por qué se nos dificulta tanto visibilizar las luchas feministas al conjunto de las mujeres y de la sociedad?
¿Cómo construimos una alternativa con todas las mujeres?
¿Cómo elaborar estrategias políticas en forma conjunta?
¿Como compatibilizar, acordar y articular, las mujeres que tienen un doble activismo con las que no?
¿Cómo construir un movimiento desde la calle desde un feminismo abierto a nuevas propuestas, y prácticas?
¿Cómo intentar modificar las prácticas aprendidas desde estructuras patriarcales como los partidos políticos, los sindicatos, y tener un activismo feminista autónomo de plataformas, consignas, y no trasladarlo al movimiento de mujeres?
¿Cómo hacer que las luchas feministas cotidianas de las mujeres no se licuen con otras luchas tanto por izquierda como por derecha?
¿Cómo trabajar para la construcción de un espacio propio que nos permita, recuperar nuestras voces, cuerpos, sentires y demandas, encontrando  nuestros propios lazos de solidaridad social y dejar de ser nómades en espacios construidos por otros y con otras lógicas de organización?

Durante años formamos redes, organizaciones internacionales, alianzas, todo lejos de las mujeres con quienes podríamos encontrarnos en la esquina de nuestras casas.

Hablamos de “Feminismos”, cuando las mujeres aún no alcanzaron a conocer uno solo.  Porque el feminismo que el sistema les presenta es el que le es funcional a sus intereses.
Si los derechos sexuales y reproductivos, la violencia hacia las mujeres, la lucha por el aborto son ejes de nuestras luchas ¿por qué permitimos que la sociedad los vea como temas ajenos, tratados por diputados/as y senadores/as, por un partido político o por otro?

Un día hace tres años, junto a otras compañeras decidimos dejar de protestar contra algunas prácticas feministas, que no acordábamos. Y nos dimos cuenta que protestar no es arriesgado, ni comprometido, nadie arriesga solo protestando.
Enfrentamos  la propia responsabilidad de construir algo que implique un riesgo y lo asumimos, así nació y se construyo La Casa del Encuentro.

Feminismo del Espacio Social y Cultural 
Un Feminismo del Espacio Social por un cambio cultural. O sea, dialogando, expresando las diferentes propuestas, articulando estrategias, pero con planes de acción que nos tenga permanentemente en las calles, frente a frente fundamentalmente con las mujeres, y también frente al conjunto de la sociedad.  Un feminismo que atraviese la sociedad y  no que sea un rinconcito de mujeres mediáticas  dentro del sistema. No siempre genero y ahora géneros reemplaza a feminismo, últimamente lo invisibiliza más, de lo que lo potencia.
Dentro de este escenario se nos habla de diferentes feminismos, nosotras queremos ser el feminismo de la contradicción principal al patriarcado y no de los feminismos de la contradicción secundaria.
Por eso nosotras hemos decidido apostar a  construir un espacio físico concreto no virtual, que nos permitiera trabajar con la diversidad de mujeres, sus inquietudes y necesidades. Teniendo en cuenta que cada mujer es única, como lo es la vida de cada una de nosotras y que por ello tendríamos que intentar conectarnos con cada una de una forma diferente.
Un espacio libre de la injerencia de las formas de organización del patriarcado, donde las voces, los cuerpos, los sonidos y los paisajes nos hablen de nosotras, unirnos en continium mujeril y dar rienda suelta a la creación, para empoderarnos de nuestros cuerpos y nuestras vidas.
Mostrar que podemos hacer todo aquello que siempre quisimos hacer, que las feministas tenemos las mismas opresiones y las mismas historias, que reímos y lloramos y a partir de allí conectarnos, creciendo en las ideas, aprendiendo a debatir, profundizar y sobre todo a animarnos a construir otra forma de escucharnos, vernos y reconocernos. Esto es lo que en La Casa denominamos el trabajo cuerpo a cuerpo.
Hacia el afuera trabajamos por este cambio cultural con toda la sociedad, pero lo hacemos mostrando otro lenguaje de comunicación, lo hacemos relatando a través de perfomances artísticas políticas  la opresión y la violencia que sufrimos las mujeres  día a día, con un lenguaje cotidiano y accesible. Estas acciones públicas son construcciones colectivas que realizamos entre mujeres que asisten a las diferentes actividades culturales o sociales de La Casa.
Siempre decimos que si cada acción que hacemos, sirve para cambiar la mirada, generar una pregunta a una mujer e incluso a un varón, cumplimos con el objetivo que nos propusimos. Lo que para algunas compañeras feministas califican despectivamente como vistoso para nosotras es nuestra razón de ser y nuestra esencia hacer un feminismo con el cuerpo, un feminismo que cualquiera puede entender porque lo hace desde su historia o la historia de otra mujer.  Feminismo de todas y para todas.
Un movimiento feminista popular, construido y articulado desde cada rincón de cada ciudad o pueblo. El feminismo que hace que cada mujer recupere su voz, su cuerpo y sus deseos generando ella misma su propia revolución que tendrá su correlato en un cambio en la sociedad.
Reencontrándonos con la humildad, las sensaciones, la alegría, la ética de la solidaridad y las luchas, y cuestionarnos todo  feminismo que no llega a todas las mujeres de los diferentes sectores de nuestra sociedad. 
El feminismo no esta muerto, como pretenden algunos/as lo que esta muriendo son las prácticas.  Después de la debacle de los partidos políticos, después del techo que imponen las ONGs que responden a los intereses de los partidos políticos y gubernamentales, habría que volver a consolidar un movimiento autónomo que sea la expresión de una resistencia y de un cambio transformador. Voces de mujeres, feministas, del movimiento de mujeres que con debates aun pendientes se expresen y digan. 
Como movimiento de mujeres, como movimiento feminista son muchos los desafíos y las luchas que nos restan, pero sincerar posiciones es el único camino para confluir en acciones y luego llevarlas a la práctica. Pero primero deberíamos analizar que todas estamos atravesadas por un sistema que pretende dividirnos y atomizarnos, para impedir el cambio por el que tantas compañeras feministas han luchado durante años. 
Considerar que el debate sobre la usurpación de una fecha de registro histórico de luchas, como lo es el 25 de Noviembre es una cuestión simplista y no es un avance de los sectores que pretenden amordazar y desarticular al movimiento feminista y de mujeres, es no sólo un acto de misoginia sino de invisibilización del avance de la violencia hacia mujeres como, por ejemplo Romina, Eveliyn, Carolina Aló, las jóvenes de Catamarca, las desaparecidas de Mar del Plata e infinidad de mujeres y niñas desaparecidas en manos de las redes de trata, y de Mabel una mujer que junto a sus tres hijos, el sábado 25 de Noviembre se acercó al vernos en la calle y nos dijo simplemente que necesitaba un abrazo y que ella también quería decir que NO, hoy ella ya está comenzando a decir NO. Aunque sea sólo por ella salir el sábado 25, era indispensable. 
Nosotras consideramos, que uno de los principales desafíos es comunicar y hacer feminismo desde lugares no tradicionales, una marcha con una sábana de consignas es importante, pero no es la única herramienta posible para manifestarnos y luchar.
Creemos que la primera revolución es la que cada mujer hace primero cuando cambia la mirada y toma conciencia de su opresión que va mas allá de la clase social a la que pertenezca.
Encontrar nuevas formas de decir y hacer que generen puentes, vínculos, e identificación.  Hacer desde un lenguaje más coloquial, personal y cotidiano permitirá a miles de mujeres, comprender  que lo que todas sufrimos y padecemos es por lo que lucho y lucha el feminismo.  
Queda mucho por hacer, pensar y decir en las coincidencias y en las disidencias.
Dicho proceso de internacionalización de los asuntos feministas exige pensar y actuar de forma conjunta sobre nuestras políticas, nuestra ética, nuestras visiones y nuestras demandas más urgentes, de forma de elaborar estrategias conjuntas. Esto significa enfrentar nuestras diferencias, respetar nuestra diversidad y descubrir formas de trabajar juntas sin comprometer nuestros ideales políticos individuales y colectivos.

 

                                                                                                    Fabiana Tuñez

La Casa del Encuentro, espacio feminista social y cultural- espacio de lesbianas feministas para todas las mujeres.

 


 

25 de noviembre de 2004 – “Día Internacional contra la violencia social, sexual y política que se ejerce contra las mujeres".
Ponencia presentada en las Jornadas de ATEM. “Violencia entre lesbianas” por Fabiana Tuñez (Coordinadora general del proyecto La Casa del Encuentro)
VIOLENCIA ENTRE LESBIANAS

VIOLENCIA ENTRE LESBIANAS

Podemos definir el maltrato como un patrón de comportamiento donde una persona trata de controlar los pensamientos, las creencias, o la conducta de su compañera, su amiga o cualquier persona cercana. (Bárbara Hart) Puede incluir al abuso físico, emocional, sexual y/o económico. Aunque ambas personas pueden usar la violencia, el maltrato no es nunca mutuo y cruza todas las líneas sociales, étnicas, raciales, y económicas. El tamaño, la fuerza, las creencias políticas, o la personalidad no determinan quién puede abusar o ser abusada.
Las relaciones de violencia entre lesbianas son una realidad mucho más frecuente de lo que pensamos y las consecuencias son indefinibles debido a la invisibilidad de nuestra existencia, pero además porque también es un tema tabù dentro de la misma comunidad lésbica.
Cierto activismo gay-lésbico tiene responsabilidad, pues en su intento por amoldarse a determinados parámetros sociales que los/as haga “aceptables” dentro de la sociedad, muchas lesbianas han callado este tipo de situaciones. En la lucha por la unión civil, y ahora por la adopción se resaltan los valores del “amor” y el “respeto”, en los que se basarían las relaciones gay-lésbicas y se invisibiliza la posibilidad de que se den vínculos de maltrato, por el hecho que esto sería “mala prensa”. Para muchas activistas lesbianas es mejor ofrecer a la opinión pública una imagen positiva de nuestras relaciones. ¿Què pasarìa si a alguien se le ocurriera decir que no hay nada que garantice que los chicos / as adoptados por parejas lesbianas estén libres de presenciar o vivir situaciones de maltrato?
Por otro lado el movimiento feminista que ha trabajado el tema de violencia se ocupó sobre todo del maltrato en parejas heterosexuales, y esto ha hecho que a las mujeres lesbianas les sea dificultoso reconocer en su propia vida situaciones de violencia doméstica. En esta última década también hay una corriente feminista que al reducir al lesbianismo a una sexualidad diferente entre muchas, lo que ha hecho es reivindicar prácticas patriarcales basadas en una estructura de violencia y dominación, que las lesbianas reproducen en su búsqueda de pertenencia al medio y enfrentar de alguna manera la marginación a la cual son sometidas.
Además debemos pensar que las víctimas de maltrato se sienten avergonzadas de este hecho, sienten que son incapaces de protegerse de la agresión, y hasta hace poco no había lugares donde poder hablarlo o denunciarlo, ya que esto significaba también blanquear su condición sexual.
Aquí debemos mencionar el excelente trabajo de las mujeres de Desalambrando en este tema. Según una encuesta realizada por ellas con preguntas como “¿Tu compañera hace cosas que sabe que te hieren intencionalmente? hasta ¿Tu compañera te ha empujado, golpeado, pateado o pegado una trompada?. El 71% de las entrevistas en el relevamiento contestó que había vivido por lo menos una de esas situaciones. Sólo el 5% contestó ninguna y un significativo 24% no contestó. Cuando procesamos esta pregunta de manera que nos permitiera medir si el nivel de maltrato vivido por las entrevistadas a partir de sus respuestas era alto o grave, leve o intermedio el resultado fue: nivel alto 18%, intermedio 44% y leve 38%.”
Las estadísticas dicen que se dan casos de violencia extrema, llegando en algunos casos al asesinato, intentos de suicidio, además de las formas más sutiles y quizás por eso más frecuentes de violencia doméstica: insultos verbales, humillaciones, burlas, descalificación de la compañera.
La lesbofobia y la lesbofobia internalizada no son conceptos ajenos a toda esta problemática. Cada una de nosotras ha vivido de alguna manera una forma particular de opresión: en el hogar, en la escuela, en el trabajo, en la calle. Repetimos conceptos y naturalizamos nuestra propia opresión. La sociedad pauta modelos, estereotipos masculino y femenino, estructura jerarquizada de familia. Cada una de nosotras va asimilando cómo debemos ser, qué debemos creer, pensar, cómo debemos sentir. Dentro de estos parámetros sociales las mujeres somos dulces, sumisas y obedientes. Si en la pareja no hay hombre, si somos dos mujeres, pareciera no haber polo de dominación ni violencia. Por lo tanto nos cuesta más pensar en víctimas y agresoras. Esto, que llamamos estereotipos de género, normativiza y otorga valor a la sexualidad. Quien transgrede estos estereotipos serán sancionadas por la sociedad que los regula.
Lesbianas y movimiento feminista.
Las lesbianas feministas hoy, necesitamos generar una visibilidad diferente y acciones políticas mas concretas. Así como durante años hemos luchado por la legalización del aborto, y todos los temas que entre todas las feministas definimos como prioritarios en esta lucha contra la opresión hacia las mujeres. Hoy necesitamos dedicar parte de nuestra energía para poder ayudar a otras compañeras lesbianas e invitamos a todas las feministas a reflexionar junto a nosotras sobre las estrategias a seguir para modificar y resolver esta situación.
Alguna vez muchas de nosotras llevamos el cartel de YO ABORTE, hoy compañeras mas que nunca necesitamos que todas las feministas en alguna acción puedan colocarse un cartel que diga Basta de violencia hacia las Lesbianas.
La violencia hacia las mujeres esta en la agenda de todas las organizaciones, pero las lesbianas seguimos sin existir en ningún capitulo y mientras esto suceda seguirán sufriendo muchas compañeras, muriendo, o suicidándose otras, y nadie se enterará salvo el entorno.
Sabemos cuantas mujeres mueren por aborto clandestino, o cuantas aproximadamente sufren violencia doméstica. ¿ Pero sabemos cuantas lesbianas son victimas de la violencia? ¿ Cuantas se suicidan? ¿ Y como llegar a ellas para ayudarlas? De eso no se habla, ni siquiera nosotras las feministas.
La Casa del Encuentro abrirá un espacio para tratar este tema, la violencia que el sistema realiza hacia las lesbianas a través de la invisibilizacion, la exclusión y la violencia que hay entre algunas relaciones de lesbianas. Pediremos asesoramiento a nuestras compañeras de desalambrando e invitaremos a todas aquellas compañeras feministas que quieran participar y colaborar.
Cuándo me invitaron a estas jornadas de atem, pensé ¿qué podría decir yo sobre la violencia? Luego de un trabajo de base, como lo es el que hacemos en la casa del encuentro puedo decir que tenemos mucho por hacer en este tema, que quizás son mas lesbianas que mueren producto de la violencia, o que mueren en silencio día a día por no poder hablar libremente de lo que les pasa, que las que lo hacen por VIH.
Esta ponencia esta dedicada a nuestra querida compañera Patricia quien el 29-11-04 dejo de existir, producto de la depresión y la violencia.